Mucha gente invierte cuatrocientos euros en un colchón y luego duerme sobre una almohada de doce euros que compró hace seis años. Y después no entiende por qué se levanta con el cuello cargado. La almohada hace un trabajo muy concreto que el colchón no puede hacer: rellenar el hueco que queda entre tu cabeza y el colchón. Si ese hueco no se rellena bien, tu cuello pasa ocho horas torcido.
La única regla que importa
Olvídate de blanda o dura, de plumas o viscoelástica, de si es «cervical» o «ergonómica». La pregunta es una: ¿tu cabeza queda alineada con el resto de la columna?
Hay una forma sencilla de comprobarlo. Túmbate como duermes normalmente y pide a alguien que te mire de frente si estás de lado, o desde un lado si estás boca arriba. La línea que va de la nuca al centro de la espalda tiene que ser recta. Si la cabeza está levantada, la almohada es alta. Si está caída hacia el colchón, es baja.
El error más común
- Elegir la almohada por lo blanda que se siente al apretarla con la mano en la tienda.
- Lo que notas con la mano no tiene nada que ver con cómo se comporta bajo el peso de una cabeza durante ocho horas.
- Una almohada blanda que se aplasta del todo es exactamente igual de mala que una demasiado baja.
La altura según tu postura
| Postura | Altura | Por qué |
|---|---|---|
| De lado | Alta: 12–15 cm | Hay que rellenar todo el ancho del hombro para que el cuello no caiga |
| Boca arriba | Media: 8–11 cm | Solo hay que acompañar la curva natural de la nuca |
| Boca abajo | Muy baja o ninguna | Cualquier altura fuerza el cuello hacia atrás |
| Cambias de postura | Media, adaptable | Un material que se amolde compensa los cambios durante la noche |
El caso de lado es el que más gente falla. Cuanto más ancho de hombros seas, más alta tiene que ser tu almohada: el hueco que hay que rellenar es literalmente la distancia entre tu oreja y tu hombro con el brazo apoyado.
Tu colchón cambia la almohada que necesitas
Este es el punto que casi nunca se explica, y explica muchas almohadas «que dejaron de ir bien de repente».
En un colchón blando, el hombro se hunde: el hueco entre la cabeza y la superficie se hace más pequeño, así que necesitas una almohada más baja. En un colchón firme, el hombro apenas entra: el hueco es mayor y necesitas una almohada más alta.
De ahí que estrenar colchón y seguir con la almohada de siempre sea una de las causas más frecuentes de ese «no me termino de acostumbrar» de las primeras semanas. Si acabas de cambiar de colchón y notas el cuello raro, prueba primero con la almohada antes de dudar del colchón.
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Qué material elegir
Viscoelástica
Se amolda a la forma de la cabeza y el cuello y mantiene la altura toda la noche, en vez de aplastarse. Es la opción más segura si tienes molestias cervicales o si duermes de lado, porque no se hunde de golpe bajo el peso. Busca que esté perforada o con canales de aireación: la viscoelástica maciza retiene calor.
Fibra
Barata, ligera y lavable, pero se apelmaza. Es la que hay que cambiar antes, y la que más gente conserva demasiado tiempo. Sirve para habitaciones de invitados o para quien duerme boca abajo y quiere algo muy bajo.
Látex
Firme, muy duradera y transpirable. Recupera la forma al instante. En contra: pesa, cuesta más y su tacto elástico no gusta a todo el mundo.
Plumón
Sensación agradable y se moldea con la mano, pero no sostiene: se aplasta bajo el peso de la cabeza y hay que ahuecarla constantemente. Poco recomendable si duermes de lado o si tienes alergia a los ácaros.
Qué medida comprar
La almohada suele ir del ancho de la cama, sobre todo por estética de la ropa de cama:
- 70 cm para camas de 90.
- 90 cm para camas de 105 y 120.
- 135 cm para camas de 135.
- 150 cm para camas de 150.
Ahora bien, en cama de matrimonio hay un motivo de peso para poner dos almohadas de 70 en lugar de una larga: cada uno duerme en una postura distinta y por tanto necesita una altura distinta. Con una almohada compartida, uno de los dos siempre pierde. La almohada larga queda más elegante en la foto; dos almohadas independientes se duermen mejor.
Cuándo hay que cambiarla
Entre dos y tres años, mucho antes que el colchón. Y hay una prueba que se hace en cinco segundos:
La prueba del doblado
- Dobla la almohada por la mitad y suéltala.
- Si vuelve sola a su forma, aún sostiene.
- Si se queda doblada, ha perdido la capacidad de sostener tu cabeza y llevas tiempo durmiendo mal sin saberlo.
Otras señales: manchas amarillas que no salen con el lavado, bultos, o que te levantes con el cuello cargado justo después de haber dormido bien de vacaciones.
Cómo alargarle la vida
- Funda protectora, siempre. La almohada absorbe sudor toda la noche, y el sudor es lo que degrada el material y atrae ácaros.
- Airéala cada mañana antes de hacer la cama, en vez de taparla con la colcha en caliente.
- No laves el núcleo viscoelástico en lavadora: el agua rompe la estructura de la espuma. Se lava la funda, que para eso es desenfundable.
En resumen
La almohada se elige por altura, y la altura la deciden tu postura y la firmeza de tu colchón. Todo lo demás —material, medida, marca— viene después. Si duermes de lado, alta; boca arriba, media; boca abajo, casi ninguna. Y si llevas más de tres años con la misma, hazle la prueba del doblado antes de seguir leyendo.
Si además estás dándole vueltas al colchón, mira la guía de firmeza según peso y postura: las dos decisiones están más conectadas de lo que parece.
Preguntas frecuentes
¿Qué altura de almohada necesito?
Depende de tu postura. Durmiendo de lado necesitas una almohada alta, de 12 a 15 cm, porque tienes que rellenar todo el hueco que deja el hombro. Boca arriba, entre 8 y 11 cm. Boca abajo, lo más baja posible o ninguna. La regla que resume las tres: la almohada tiene que dejar tu cabeza alineada con la columna, ni levantada ni caída.
¿Qué medida de almohada compro para mi cama?
Lo habitual es que la almohada ocupe el ancho de la cama: 70 cm para una cama de 90, 90 cm para una de 105 o 120, 135 cm para una de 135 y 150 cm para una de 150. En cama de matrimonio también puedes poner dos almohadas de 70, y suele ser mejor idea si cada uno necesita una altura distinta.
¿Cada cuánto hay que cambiar la almohada?
Entre 2 y 3 años, bastante antes que el colchón. Hay una prueba rápida: dóblala por la mitad y suéltala. Si vuelve sola a su forma, aguanta; si se queda doblada, ha perdido la capacidad de sostener y toca cambiarla.
¿La almohada influye en el dolor de cuello?
Bastante. Una almohada demasiado alta empuja la cabeza hacia delante y tensa la parte de atrás del cuello; una demasiado baja deja la cabeza caída hacia atrás. En ambos casos son horas de tensión mantenida cada noche. Si el dolor cervical es persistente, conviene consultarlo con un profesional.
¿Necesito cambiar de almohada si cambio de colchón?
Muy probablemente sí, y casi nadie lo hace. Un colchón nuevo se hunde de otra manera bajo tu hombro, así que el hueco que la almohada tiene que rellenar cambia. Si estrenas colchón y de repente notas el cuello raro, la culpa suele ser de la almohada vieja.
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