La gente dedica semanas a elegir colchón y diez minutos a elegir la base. Y luego la base es la que decide si ese colchón aguanta ocho años o cinco, porque es la que lo sostiene y la que le deja respirar. Un colchón excelente sobre un somier vencido se hunde exactamente igual que uno malo.
Hay cuatro tipos y cada uno resuelve un problema distinto. Aquí está cuál te toca según lo que necesites.
Los cuatro tipos, en corto
Canapé abatible
Un cajón del tamaño de la cama entera, con una tapa que se levanta con pistones. Convierte el hueco perdido bajo la cama en el mueble de almacenaje más grande de la casa: en una medida de matrimonio hablamos de cientos de litros. La tapa puede ser de tablero tapizado o de láminas; la clave está en que el tejido sea transpirable, porque debajo hay un espacio cerrado.
Para quién: pisos sin trastero, dormitorios pequeños, quien guarda ropa de temporada o edredones.
Somier de láminas
El clásico: un bastidor con láminas de madera curvada sobre soportes. Ventila muy bien porque el aire circula entre lámina y lámina, y es la opción más barata. Los buenos llevan reguladores de firmeza en la zona lumbar. Los malos, y hay muchos, llevan pocas láminas y muy separadas.
Para quién: quien no necesita almacenaje y quiere la mejor ventilación por el menor precio.
Base tapizada
Un tablero rígido forrado en tejido, sobre patas. Da un soporte totalmente uniforme, sin puntos duros, y queda muy limpia estéticamente. Su punto débil es la ventilación: si el tablero es macizo y el tejido no transpira, la humedad de la noche no tiene por dónde salir. Las buenas van perforadas.
Para quién: dormitorios donde manda el diseño, o colchones que piden una superficie completamente plana.
Somier articulado
Con motor, para levantar la zona de la cabeza y la de las piernas. Es una solución concreta para una necesidad concreta: leer o ver la tele en la cama, problemas de circulación, reflujo, o una persona con movilidad reducida. Exige un colchón flexible que acompañe el movimiento, así que no vale cualquiera.
Para quién: quien lo necesita por salud o por costumbre de vida, no por capricho: cuesta bastante más.
Comparativa
| Criterio | Canapé abatible | Somier de láminas | Base tapizada |
|---|---|---|---|
| Almacenaje | Muchísimo: la cama entera | Ninguno | Ninguno |
| Ventilación | Buena si la tapa es transpirable | Excelente | Depende de si va perforada |
| Soporte | Uniforme, sin huecos | Bueno, con láminas juntas | El más uniforme de los tres |
| Precio | Medio | El más bajo | Medio |
| Montaje | Llega montado o casi | Sencillo | Sencillo |
| Hace falta hueco delante | Sí, para abrir la tapa | No | No |
La ventilación no es un detalle
Durante la noche tu cuerpo suelta una cantidad importante de humedad, y buena parte acaba en el colchón. Esa humedad tiene que salir por abajo, porque por arriba están las sábanas, el edredón y tú.
Si no sale, pasan dos cosas. La primera, que el colchón se nota más caliente y húmedo de lo que debería. La segunda, más seria: aparecen manchas oscuras en la cara inferior, que son moho, y ese moho no se quita.
De ahí que la peor base posible sea el suelo. Y de ahí que en un canapé —donde debajo hay un cajón cerrado— la tapa tenga que ser transpirable de verdad, no un tablero forrado sin más. Es exactamente por eso que la nuestra va tapizada en tejido 3D: el aire pasa igual que en un somier de láminas, pero conservas el almacenaje.
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Qué base pide cada colchón
La regla de los 7 centímetros
- Si tu base es de láminas, la separación entre ellas no debe pasar de 7 cm.
- Con huecos mayores, la espuma se cuela entre lámina y lámina y el colchón acaba ondulado por debajo.
- Los somieres antiguos de cuatro o cinco láminas anchas incumplen esto de largo.
Viscoelástico o espuma HR. Necesita apoyo continuo, así que le va bien cualquier base uniforme: canapé, base tapizada o láminas juntas. Con láminas separadas, es el que peor lo pasa.
Muelles ensacados. Es más tolerante, porque la propia carcasa reparte el peso. Aun así agradece una base plana y firme, y ventila especialmente bien sobre láminas.
Doble cara. Cualquier base uniforme sirve. Lo importante aquí es que puedas voltearlo cómodamente, así que mejor una base sin cabecero alto que estorbe.
Si aún estás decidiendo entre tecnologías, lo tienes comparado en la guía de viscoelástico o muelles ensacados.
Base y colchón, la misma medida
Este es el error que más devoluciones provoca. Cuando una base se anuncia «de 150 × 190», esa es la medida del colchón que admite, no la del mueble por fuera, que mide unos centímetros más en cada dimensión.
Así que hay dos medidas que tomar, y son distintas:
- Para pedir la base: la medida de tu colchón, ni más ni menos.
- Para saber si cabe: el contorno exterior, que te tienen que dar en la ficha, más el hueco de paso alrededor.
Y no mezcles largos: un colchón de 190 sobre una base de 200 deja diez centímetros al aire, se desplaza cada noche y el borde cede antes de tiempo. Todo el detalle de medir está en la guía de medidas de colchones.
Cuándo hay que cambiar la base
Una base decente aguanta entre 10 y 15 años, bastante más que un colchón. Pero hay señales que obligan a cambiarla, y estrenar colchón sobre una base así es tirar el dinero:
- Cruje al moverte, señal de que las uniones se han aflojado.
- Hay láminas partidas, o alguna se sale de su soporte.
- La estructura se nota vencida por el centro.
- Los pistones ya no mantienen la tapa arriba sola.
- El colchón nuevo se hunde por el mismo sitio que el anterior. Eso no es el colchón: es lo que hay debajo.
En resumen
Si necesitas guardar cosas, canapé, y que la tapa transpire. Si no las necesitas y quieres gastar lo justo, somier de láminas juntas. Si mandan el diseño y el soporte uniforme, base tapizada, mejor perforada. Y articulado solo si tienes un motivo concreto para tenerlo.
Lo que no cambia en ningún caso: la base tiene que medir lo mismo que el colchón, y tiene que dejarlo respirar. Con eso ya estás por delante de la mayoría.
Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor, un canapé o un somier de láminas?
Depende de si necesitas guardar cosas. El somier de láminas ventila algo mejor y cuesta menos; el canapé abatible te da un armario entero debajo de la cama y, si la tapa es de tejido transpirable, ventila de sobra. Si vives en un piso pequeño, el canapé gana por goleada: son unos 1.000 litros de almacenaje que no ocupan un metro más de suelo.
¿Puedo poner un colchón viscoelástico sobre un somier de láminas?
Sí, siempre que las láminas estén separadas menos de 7 cm. Si el hueco es mayor, la espuma se mete entre lámina y lámina y con los meses aparecen ondulaciones marcadas en la cara de abajo. Los somieres antiguos, con cuatro o cinco láminas anchas muy separadas, no valen para un colchón moderno.
¿Se puede poner el colchón directamente en el suelo?
Se puede, pero es la peor opción para el colchón. Cada noche se evapora una cantidad importante de humedad y en el suelo no tiene salida: aparecen manchas oscuras y moho en la cara inferior en pocos meses. Además coges todo el frío del suelo en invierno.
¿Cada cuánto hay que cambiar la base?
Un canapé o un somier en condiciones dura bastante más que un colchón, entre 10 y 15 años. Pero conviene cambiarlos a la vez si la base cruje, si alguna lámina está partida, si la estructura se ha vencido por el centro o si los pistones ya no aguantan la tapa levantada. Un colchón nuevo sobre una base vencida se hunde igual que el viejo.
¿La base tiene que medir lo mismo que el colchón?
Exactamente lo mismo en las dos dimensiones. Cuando un canapé se anuncia como «de 150 × 190» esa es la medida del colchón que admite, no la del mueble por fuera, que mide unos centímetros más. Si el colchón es más corto que la base, se desplaza cada noche y el borde acaba cediendo.
¿Cuánto espacio hay que dejar delante de un canapé abatible?
El suficiente para que la tapa suba entera, así que no puede haber una ventana baja, un radiador o una estantería justo enfrente a la altura del recorrido. Y para meterlo en casa necesitas un hueco de acceso de al menos 80 cm de ancho.
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